Cuidemos la Garrotxa porque la naturaleza lo es todo, y el civismo también. Nuestra relación con el medio ambiente se tiene que fundamentar desde el respeto por nuestro entorno.
Normalmente, se suele relacionar la falta de civismo con las ciudades o con ‘la civilización’, desde la persona que tira la comida al suelo, el que deposita la basura al contenedor que no es… pero en la montaña, también nos podemos encontrar con muchas de estas situaciones evitables, y que nos perjudican a todos.
No nos cuesta nada depositar los residuos a las papeleras, y si no hay una cerca, nos los podemos guardar hasta que localicemos una. Encontrarnos con botellas o bolsas de plástico, envoltorios de productos o cualquier tipo de desecho en la montaña nos perjudica a todos.
Otro aspecto que tenemos que tener en cuenta en la hora de ser responsables en la montaña es respetar a la fauna y a la flora que nos rodea, no solo no tirando la basura al suelo, sino respetando el ecosistema, no hacer demasiado ruido porque podemos incomodar a la fauna (y a otros excursionistas), no destrozar el paisaje, no arrancar hojas, respetar a los animales que nos encontramos…
Si vas en coche, no se puede dejar el vehículo a cualquier lugar. Hay zonas y lugares concretos donde es peligroso estacionar un coche, sobre todo en verano, puesto que algunos componentes del motor sobrecalentados pueden llegar a originar un incendio. Además, un vehículo aparcado en el lugar inadecuado puede provocar otros problemas, como perturbar la fertilidad del suelo o bloquear el paso de los vehículos forestales.
Por todo esto, es fundamental aparcar el vehículo solo en las zonas señalizadas para tal fin, y en caso de no existir estas zonas, tenemos que evitar tanto aparcar el coche encima de la vegetación como dejarlo bloqueando un paso de vehículos forestales.
Si queremos ir a buscar setas o coger alguna flor o fruto de la naturaleza, hagámoslo con responsabilidad. Respetemos lo que la natura nos da para que el día de mañana lo podamos continuar disfrutando todos.
Como regla general, no tenemos que recolectar ningún producto de la naturaleza para fines comerciales. Es decir, solo podemos recoger la cantidad justa para nuestro uso personal. En el caso de las flores silvestres, tenemos que aplicar el sentido común: podemos recoger solo pequeñas cantidades de manera ocasional, siempre que se trate de especies abundantes.
Lo que no se permite en ningún concepto es la tala de árboles, ramas o recoger musgo. Estos malos hábitos pueden provocar graves consecuencias para la flora y la fauna local, dañándola o incluso ocasionar su desaparición.
El civismo en la montaña es fundamental para conservar, disfrutar y guardar un recuerdo fantástico de todo lo que vemos y sentimos con el contacto con la natura.
